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Fogón de la Papay: Gastronomía mapuche
PorAraucanía Infinita
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Fogón de la Papay

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Al interior de un fogón, bajo una capa de ceniza encendida, yace una tortilla esperando ser rescatada. El vapor del café de trigo se entrelaza con el humo, mientras la conversación fluye entre Nancy Paillalef y los visitantes de aquel día.

A 4,5 kilómetros de Catripulli, siguiendo el camino a Rinconada y doblando a la derecha en el camino Los Mellizos, se encuentra el Fogón de la Papay. Una estructura de madera hexagonal similar a una ruca, pero con techo de zinc y paredes de madera.

En su interior está encendido el fuego y una olla de fierro se balancea sobre las brasas. Largos asientos de madera rodean la escena, además de un mesón para cocinar.

Con habilidad maestra, Nancy Paillalef nos conversa a la vez que saca tortillas de entre las cenizas, redondea la masa de una docena de sopaipillas, pone al fuego una pailita con ají y ajo, y nos sirve muday en un vaso de greda a cada uno.

Ella es la única persona que atiende en el fogón, la que cocina y congrega, siguiendo el legado de su madre que empezó este proyecto hace ya más de 12 años. "El fogón partió por una necesidad física para nuestras actividades culturales (...) por una necesidad de tener un techo donde atender a la gente que mi viejita traía. Llegaban a visitarla, sobre todo en el We Tripantu", cuenta Nancy. 

En este momento, a lo que más se dedica Nancy es a preparar comidas típicas como el catuto (masa hecha con granos triturados de trigo), la tortilla al rescoldo, el muday (bebida tradicional hecha de trigo fermentado) y el mote con huesillo, pero también busca mantener vivas las comidas ancestrales como el correquitrán, el locro y las pantrucas.

"Trato de mantener esas comidas que mi viejita las enseñó a hacer (...), a pesar que el sabor nunca va a ser el mismo, pero se trata de hacer con harto amor y con harto cariño todo lo que se cocina", explica. 

El fogón es un lugar abierto a toda la comunidad, donde se recibe la visita de colegios, empresas y agrupaciones. También pueden ir familias a almorzar o tomar once, pero siempre avisando previamente por teléfono para tener todo preparado.

Si los visitantes así lo desean, pueden comer adentro alrededor del fogón, observando cómo Nancy prepara cada una de las comidas, o bien pueden hacerlo afuera, sentados en mesas de madera a la sombra de los árboles y a orillas de un río de baja corriente.

El Fogón de la Papay es un tesoro vivo de cultura e historia, una oportunidad de aprendizaje desde la fraternidad y el respeto, además de una experiencia gastronómica única que en tu paso por Curarrehue no puedes dejar de visitar.

Para saber mucho más de Nancy y el fogón, te invitamos a leer la entrevista que le hicimos.

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